Foto: Presidencia de la República del Salvador.

Nayib Bukele no solo hará una mera reforma en la Constitución de El Salvador. No, todo lo contrario. El presidente de la nación centroamericana plantea prácticamente una nueva Carta Magna. Las 215 modificaciones, 182 reformas puntuales, 147 nuevos contenidos, 7 nuevos artículos, 8 sustituciones y 18 derogatorias lo dejan muy claro.

Es un documento a la medida de sus intereses. Allí se propone que los mandatos presidenciales se extenderán de cinco a seis años, sin posibilidad de una reelección inmediata, pero sí después de un mandato de por medio, en lugar de los dos contemplados actualmente. En este sentido, se evidencia que «una cosa es aplicar cambios necesarios a algunas reglas, y otra muy diferente es que alguien, quien en este momento tiene el control, quiera imponer todas las reglas a su conveniencia», apuntó El Salvador.

Eso es lo que intenta Bukele. El proyecto del mandatario propone, por ejemplo, la eliminación de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo. Este espacio se sustituirá por un Tribunal Constitucional donde se separan las funciones administrativas de las jurisdiccionales.

Esta supresión detonará en la creación de dos salas al Supremo: la Sala Electoral para asumir la parte “jurisdiccional” del actual Tribunal Supremo Electoral, mientras que la segunda, la Sala Social manejará los asuntos laborales, de familia y medio ambiente.

A ello se suma que los mandatos del fiscal general, el procurador y otros funcionarios electos de segundo grado pasarán a durar de tres a seis años. Incluso, en el texto se contempla la posibilidad de usar “monedas no concretas, no físicas, en la política monetaria”, después de que el Parlamento salvadoreño aprobara en junio la legalización del uso del bitcoin, que será moneda de curso legal en el país centroamericano junto al dólar. Así rueda ya en redes sociales.

Fuente: Panampost

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