El general (r) Rodolfo Palomino está en el banquillo de los acusados ante la Corte Suprema de Justicia y su proceso podría complicar la situación de otros altos mandos de la justicia. La Fiscalía tiene en su poder una grabación muy comprometedora en el expediente que cursa contra él por tráfico de influencias ante ese Alto Tribunal. Allí lo investigan por supuestamente presionar, cuando se desempeñaba como director de la Policía, a la fiscal Sonia Lucero Velásquez para frenar la captura del empresario Luis Gonzalo Gallo Restrepo, quien manejaba las finanzas del Fondo Ganadero de Córdoba y Velásquez agrega que entiende la posición de Cabarcas, que apenas está llevando un mensaje de su jefe, y le aclara que para revocar la medida de Gallo, tendría que revocar también las órdenes que emitió contra otras 10 personas vinculadas al proceso. Y ante eso, Cabarcas le pregunta si es posible que ella le haga “un favor” y le mande el sustento jurídico del proceso de Gallo. Ante esto, Velásquez nuevamente se niega y le explica que ese material es parte de la reserva del sumario y que además no tiene que ver con las razones procesales, sino con el hecho de que la orden ya está emitida estaba siendo investigado por concierto para delinquir.

Las grabaciones registran una conversación que dejaría mal parado al general (r) Palomino, pero también al fiscal Eduardo Montealegre, a su vicefiscal Jorge Perdomo y a otro general, Jorge Eliecer Rodríguez Peralta. La hizo la misma fiscal Velásquez, quien pidió acreditarse como víctima en el proceso contra el alto mando de la Policía. Allí ella habla con la fiscal Gina María Cabarcas, que le transmite un mensaje del entonces fiscal general Eduardo Montealegre. Con esta grabación, Velásquez quiso dejar una constancia de que le pidieron alterar el proceso. “Que no le libráramos orden de captura, sino que lo citáramos a indagatoria”, le dice Cabarcas en la llamada.

La fiscal Velásquez le responde tajante. “Te cuento que la orden se libró ayer y yo no puedo echarla para atrás porque ahí yo prevarico”, le aclara. La funcionaria le pide que hagan un puente con el fiscal general para “explicarle las razones jurídicas que yo tengo”. En la conversación agrega que la orden ya está “en manos de la Policía, ya está emitida la resolución y todo” .

La fiscal Cabarcas le insiste en si existe alguna vía jurídica para revocar la medida. Y ante esto, la fiscal Velásquez contesta: “No la tengo. El hecho de que el fiscal me lo ordene no es un sustento porque yo soy autónoma”. La funcionaria se refiere a que a pesar de que existe una jerarquía del fiscal general, los fiscales que llevan los casos son independientes para tomar las decisiones que consideren en los casos.

Velásquez agrega que entiende la posición de Cabarcas, que apenas está llevando un mensaje de su jefe, y le aclara que para revocar la medida de Gallo, tendría que revocar también las órdenes que emitió contra otras 10 personas vinculadas al proceso. Y ante eso, Cabarcas le pregunta si es posible que ella le haga “un favor” y le mande el sustento jurídico del proceso de Gallo. Ante esto, Velásquez nuevamente se niega y le explica que ese material es parte de la reserva del sumario y que además no tiene que ver con las razones procesales, sino con el hecho de que la orden ya está emitida.

En ese momento, Velásquez le cuenta el papel que tiene el general Palomino en el caso. “Aquí me visitó en mi apartamento el general Palomino para lo mismo. Esto ya no me gusta. Me pidió que no lo vinculara (a Gallo)”.

“Te creo”, le contesta la fiscal Cabarcas.

La funcionaria también cuenta que el entonces director de la Dijín (Jorge Eliécer Rodríguez Peralta) lo acompañó en esa visita. En la conversación, Palomino le dijo a la funcionaria judicial que Gallo era una “santa paloma” y que ella le había contestado “general, entonces usted está mal informado, porque las pruebas existen y son contundentes”. Según ella, en la reunión le contó que había evidencias y testigos directos en ese proceso. “Se me hace que lo engañaron también. Quien lo mandó le pintó otra película”, agrega en la conversación.

Velásquez continúa vehemente. “No. No voy a tomar ninguna decisión. Si me quiere quitar el caso, él tiene la facultad de reasignarlo. Que lo reasigne”, sostiene. Agrega que no tiene ningún sustento jurídico para echar para atrás la orden de captura y que no se lo va a inventar que “porque es el señor Gallo”.

Cabarcas le contesta: “Tranquila. No te alteres. Yo comunico tal cual las razones que me dices”.

Hace unos días, la Fiscalía presentó escrito de acusación en contra del general y allí adjuntó el contenido en audio de esa charla. En este documento, la Fiscalía señala que el general habría incurrido en falta al indicar las presuntas relaciones que el entonces investigado Gallo Restrepo tenía con el expresidente Andrés Pastrana Arango y el entonces presidente del Banco Mundial, Luis Alberto Moreno. Así como “al prevenir que con la aprehensión del investigado Gonzalo Gallo se podían afectar donaciones que este había canalizado intencionalmente con la finalidad de atender causas nobles y llegó a justificar la procedencia de los predios objeto material de algunas de las conductas por las cuales se han investigado aduciendo la actividad gestora del ciudadano Gallo Restrepo”.

En la audiencia, Palomino insistió en que nunca buscó intimidar a Velásquez para frenar el operativo y que esta finalmente se dio el 10 de febrero de 2014.

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