China

Meng Hongwei, el expresidente chino de Interpol y antiguo viceministro de Seguridad Pública, fue condenado hoy a 13 años y 6 meses de prisión, y a una multa de 2 millones de yuanes (US $290.000) por corrupción y aceptación de sobornos.

Desde el 25 de septiembre de 2018 el entonces presidente de la Interpol, Meng Hongwei, desapareció misteriosamente. Tras varios días de silencio, China anunció que había detenido al funcionario y que estaba acusado de corrupción. Hoy fue condenado a 13 años y 6 meses de prisión, pues una corte de la ciudad de Taijin consideró que Meng usó su posición como miembro del Comité del Partido Comunista del Ministerio, viceministro y director de la Guardia Costera china para obtener beneficios para empresas e individuos en negocios y promociones laborales.

El tribunal aseguró que sacó partido de su posición para buscar beneficios impropios para terceros y que aceptó ilegalmente regalos y propiedades por valor de más de 14,4 millones de yuanes (US $2,08 millones). Meng se había declarado culpable durante la vista del juicio el pasado junio por lo que la corte dijo que ha tenido en cuenta su confesión y que voluntariamente haya reconocido la mayoría de los delitos que se le imputaban.

En abril 24 de 2018 el Tribunal Supremo chino ya haía emitido una orden oficial de detención contra Meng, quien se encontraba retenido sin acusación formal y en paradero desconocido en el país asiático. Previamente, el 26 de marzo trascendió que había sido expulsado del Partido Comunista de China. Fue hasta cinco meses después que se conoció sobre su acusación.

Todo el tiempo que Meng estuvo desaparecido, se desempeñaba como viceministro de Seguridad Pública y presidente de la Interpol. El gobierno de Francia -la sede de Interpol está en Lyon- concedió posteriormente asilo a la esposa de Meng mientras se definía el futuro del funcionario.

Poco después de esclarecerse lo que había ocurrido, Interpol anunció la dimisión “con efecto inmediato” de su presidente, después de que él mismo renunciara al cargo en una carta. La legislación china establece que la Policía tiene autoridad para mantener incomunicados y en un lugar secreto hasta seis meses a sospechosos de ofensas contra la seguridad nacional, o acusados de terrorismo o sobornos, una normativa que en muchos casos se aplica a disidentes o activistas.

Desde la llegada al poder de Xi Jinping en 2013, China ha juzgado a numerosos funcionarios por recibir sobornos dentro de su campaña anticorrupción, con la que ha lanzado un mensaje claro: que nadie está por encima del partido y de su líder.

Por ejemplo, en mayo de 2018, Sun Zhengcai, alto cargo del partido, exministro de Agricultura y considerado hasta hace un año como un posible sucesor del presidente, fue condenado a cadena perpetua por aceptar sobornos.

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