Corrupción y narcotráfico, los delitos que envuelven la candidatura del conservador Arfulfo Gasca en el Caquetá. Muchos dicen que alquiló su cara para aparecer en el tarjetón de la elección a la gobernación del departamento y que los hilos que mueven su campaña, por más que intente ocultarlo, hoy están más visibles que nunca.

El director nacional de Medilaser, Jaime Navarro, es el principal financiador de su campaña, ya que tiene los ojos bien puestos en el dinero de la salud, especialmente en el contrato millonario de la USI del Hospital Departamental María Inmaculada, porque no hay control de los gastos del recurso de la salud por parte del Estado, lo que para ellos representa toda una ganga.

Muchos caqueteños, seguramente, han oído nombrar a Miller Polania, un personaje que entra en esta narco novela para manejarle los líos judiciales a Gasca, quien junto a alias el costeño, Luis Francisco Ruiz Aguilar llevan los pantalones en la campaña, ya que el exacalde de Cartagena del Chairá es el gerente del patrón de patrones en esta contienda.

Lo cierto es que ni Jaime Navarro ni Miller Polania ni el costeño actúan solos. Sus testaferros en el departamento son la señora Argenis Garavito Arévalo ,quien es directora del hospital Mediláser y la subdirectora Lilibet Galván, esposa de Miller y amante del costeño.

Se ha denunciado que las funcionarias abusan de su función pública y amedrentan e intimidan a los trabajadores de los hospitales para que le consigan votos a Gasca con la amenaza de dejarlos sin trabajo si este no gana. ¡Toda una joyita!

Lo peor del caso es que su ambición por, de alguna manera, conseguir el poder en el Caquetá es tal, que obligan a los trabajadores de la salud a abandonar sus puestos de trabajo, para ir a reuniones con el candidato, dejando a los pacientes sin atención ni cuidado médico.

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