Múltiples irregularidades se presentan en la regional del ICBF de Cundinamarca que es dirigida por Leonardo Andrés Chaves Robayo, quien convirtió esta institución en un nido de corrupción.

El director Chaves Robayo ha suscripto procesos de contratación que presentan falencias protuberantes como la falta de requisitos en las órdenes de presentación de servicios, a lo cual los órganos de control deberían prestar muchísima atención.

Enero de este año el director Leonardo Chaves en un acto muy irregular, decidió contratar con un mismo operador toda la operación la territorial, esto con la intención de pagar favores políticos, llenar de burocracia subcontrata la entidad y obtener mordidas ilegales.

Y como si fuera poco, este año se firmó un convenio con la caja de compensación Compensar, la cual no cumplió con el lleno de requisitos legales, pues el director se saltó un trámite necesario para el mismo.

Y anteriormente el mismo Chaves Robayo le regaló a la Fundación Galán, que lidera Maruja Pachón un contrato por 1400 millones de pesos para pagar un favor político y siguiendo la política corrupta de mermelada del expresidente Santos.

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