El apoyo a este personaje por parte del alcalde Federico Gutiérrez es directo, descarado y desagradable. No solo fue el primer candidato al que se le aprobó la instalación de vallas publicitarias, sino que éstas contenían y contienen una leyenda o pseudónimo: “el de Fico”.

Sin duda, el acto no está bien visto para los ciudadanos entendidos, incluso, por el simple hecho de que su bandera de gobierno sería ser el elegido del actual alcalde en lugar de sobresalir por sus propuestas o premisas de gestión.

No solo fue quien recibió permisos en primer lugar para ubicar su publicidad, también ha tenido el privilegio y la potestad de escoger lo puntos estratégicos de la ciudad,

Pese a que la situación ya es bastante bochornosa el ‘show’ no termina ahí, pues con el candidato Gómez también hubo flexibilidad en la exigencia de los requisitos necesarios, como formularios, tiempos de entrega y demás, para otorgar los permisos.

El señor Gómez, además, es un candidato que ya inició “escondiendo verdades”, pese a que su candidatura se presentó con firmas, el hecho no tuvo mucha resonancia por plena decisión del aspirante Gómez. Los analistas políticos afirman que es una jugada estratégica para poder seguir a la sombra de la “gestión” y los lineamientos políticos de Federico Gutiérrez.

El candidato Santiago Gómez no tardó en mostrar lo que sería una administración suya, llena de acertijos, incertidumbres, amiguismos, ausencia de protocolos y conductos regulares. ¿Ese es el candidato que merece Medellín?

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